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La filosofía en la edad media: introducción.

Introducción a la filosofía medieval.

 

1. La historia de la filosofía.

 

La historia de la filosofía coincide sensiblemente con la historia general de las civilizaciones y las culturas occidentales. Puede, en consecuencia, ser dividida en las cuatro mismas grandes edades: antigua, media, moderna y contemporánea.

 

En la que ahora nos compete, en la edad media, la filosofía se desenvuelve en relación con la teología. El movimiento es sensiblemente paralelo al de religión y filosofía en la antigüedad, como si ambos fuesen modulados por una ley común. Primeramente la teología precede a la filosofía, que surge como desarrollo de la dialéctica aplicada a las cuestiones teológicas. Después crea una teología, fundiéndose con ella. Finalmente, se delimita respecto de la teología. Para la distinción fue decisiva la advertencia de la diversidad de fuentes de que deriva el saber en ambas disciplinas. De la revelación tiene su jerarquía el saber teológico, que, de esta manera, se refiere al orden sobrenatural. La abstracción a partir de lo sensible instala a la filosofía en el orden natural. Discurriendo de nuevo a la luz natural de la razón, queda reintegrada a su primitiva vía como especulación racional, aunque sin divorciarse de la teología, a la cual sirve y de la cual recibe protección.

 

 

2. Caracteres generales de la filosofía antigua y medieval.

 

A dos modalidades bastante diferenciadas deben ser adscritas las realizaciones históricas de la filosofía de la edad antigua. Constituyen la primera, la sustentada por el pueblo griego, con su correspondiente prolongación en el mundo romano, con anterioridad o con independencia de toda influencia del cristianismo. Pueden distinguirse en ella dos facetas que aunque fuertemente conexionadas, presentan caracteres contrapuestos: la filosofía griega propiamente dicha y la filosofía helenisticorromana. La segunda modalidad general la representan los pensadores cristianos, principalmente los padres griegos y latinos.

 

Caractericémoslas breve y conjuntamente. Desde el horizonte cristiano quizás las comprendamos mejor. Quedó señalado que la filosofía antigua se constituye en relación con la religión. Esta relación, empero, es muy distinta, según se trate de la filosofía cristiana o de aquella otra que no fue iluminada por los resplandores del evangelio. La filosofía cristiana, ayer se caracterizada por el peculiar encuentro de la filosofía con la religión. La filosofía pagana o antecristiana se caracteriza más bien por su desencuentro con la religión. El encuentro y el desencuentro acaecen, precisamente, en la unidad personal del hombre, filósofo y religioso.

 

En el ámbito del paganismo, filosofía y religión eran creaciones humanas. De una religión preexistente, fruto de la imaginación de los hombres lírica y humanística, se separa y divorcia a la filosofía. El movimiento de separación se inicia con los jónicos y se consuma con los epicúreos. El resto de la filosofía pagana, ya en la plenitud de los tiempos, quiere resucitar la religión. Vuelve a surgir, también como creación humana, no ya lírica, sino filosófica. La filosofía se destaca de la religión, se independiza de la religión, destruye la religión, crea otra religión fundiéndose con ella: de ahí las cuatro etapas del movimiento cultural del paganismo.

 

En el orbe cristiano las cosas acontecen de manera diferente. El hombre se encuentra con la filosofía, que es invención humana, y con la religión, que es donación de Dios y este encuentro con una y con otra determina que se encuentren en él la filosofía y la religión cristiana. El primer principio que la filosofía busca es, materialmente hablando, el mismo primer principio religioso del cristianismo. Dios filosóficamente alcanzado en una búsqueda racional ascendente, es él mismo ser que graciosamente se ha revelado a los hombres. Entre la filosofía antecristiana y la filosofía cristiana hay, por de pronto, la palabra de Dios oída por los hombres. La palabra de Dios fue pronunciada al pueblo judío, pero no como declaración filosófica. No fue escuchada por el pueblo griego, que, inventó la filosofía. De ahí que nada de particular ocurriese a la filosofía griega ni a la religión revelada mientras los judíos se reservaron para sí la revelación religiosa y los griegos desarrollaron su filosofía con independencia de la revelación. Coincidiendo con la venida de Jesucristo, la filosofía griega se extiende a todo el ámbito helenisticorromano y la religión revelada se convierte, por la predicación del evangelio, en religión universal, abarcando, en primer término, aquel mismo orbe helenisticorromana. Asistimos así al encuentro de la filosofía griega con la religión cristiana. Se produce con ello un doble fenómeno coincidente en el fin. El apóstol de la nueva religión ha de hacerse oír en un lenguaje filosófico acuñado por los griegos: tiene que realizar la traducción filosófica de su creencia religiosa. El filósofo que ha escuchado el mensaje evangélico a de hacerle sitio en su sistema racional: tiene que verificar la traducción religiosa de su sistema filosófico. El resultado de ese doble fenómeno es, precisamente, la filosofía cristiana: conjunción de la filosofía griega (en cuanto técnica explicativa de la condición esencial de las cosas, del hombre y de Dios) y la revelación judeocristiana (en cuanto proporción de un repertorio de verdades sobre la condición existencial de la misma triple realidad).

 

 

3. La cultura medieval.

 

La edad media comienza aproximadamente en el siglo V y concluye en el siglo XV. Suele considerarse como su hecho inicial las invasiones de los bárbaros en el Imperio romano y como hecho terminal la caída de Bizancio en poder de los turcos. Culturalmente, o mejor, filosóficamente, la edad media puede considerarse iniciada con la muerte de San Agustín, el último gran padre de la iglesia latina, y acabada con el Renacimiento.

No hay que confundir la cultura medieval con la filosofía escolástica. La escolástica, propiamente, no aparece hasta el siglo IX, con el renacimiento carolingio.

 

 

4. Las escuelas.

 

La "escolástica" significa literalmente la enseñanza dada y recibida en las escuelas. En la alta edad media las escuelas eran de tres clases: monacales, catedralicias y palatinas, según estuvieran establecidas, respectivamente, en las abadías de los monjes, en las Iglesias catedrales de las diócesis o en los palacios de los Reyes. Estas escuelas medievales y hicieron posible en el siglo XIII la fundación de las universidades.

 

 

5. Las enseñanzas.

 

En las escuelas medievales se cultivaban las siete artes liberales, la filosofía y la teología. Las siete artes liberales constituían el trivium (gramática, retórica y dialéctica) y el cuadrivium (aritmética, geometría, astronomía y música). La afición a la dialéctica hizo que perdiera interés las otras ramas del trivium. Desde la dialéctica se llegó a la especulación teológica. La teología, en efecto, término por adquirir la primacía cultural en toda la edad media. En conexión surgió el cultivo de la filosofía.

 

 

6. La filosofía escolástica.

 

La filosofía escolástica surge en función de la elaboración teológica y como resultado del cultivo de la dialéctica.

El nacimiento de la escolástica no coincide con el comienzo de la edad media. Propiamente, sólo puede hablarse de filosofía escolástica a partir del siglo IX. En la historia no suelen aparecer los hechos sin precedentes doctrinales. Por eso, los caracteres de la filosofía patrística perviven, en cierto modo, en la escolástica. Sin embargo, y en líneas generales, mientras la patrística parte de la revelación para elaborar los dogmas, la escolástica arranca frecuentemente de los dogmas, poniéndolos en relación con la razón humana, para constituir el gran cuerpo unitario del saber cristiano en una labor de integración de la doctrina de la iglesia. Pero al mismo tiempo que el dogma católico, se impone el pensamiento de la escolástica el sistema especulativo de los griegos. El descubrimiento de la filosofía griega constituye uno de los factores esenciales de la especulación escolástica. Con la patrística, gravitan en la filosofía escolástica los grandes pensadores de Grecia, sobre todo Platón y Aristóteles.

La escolástica, pues, no surge desvinculada de la tradición., sino que continúa la especulación anterior, al mismo tiempo que preparar el porvenir.

 

 

7. Caracteres de la escolástica.

 

Para algunos historiadores, la filosofía escolástica no es, en rigor, filosofía. Según otros, la escolástica es la verdad pura, o sea, un sistema de filosofía acabado y concluso, que detenta toda la verdad sin mezclar de error alguno, y ante la cual es forzoso limitarse a aprenderlo y transmitirlo a los demás por la enseñanza. La escolástica medieval (se piensa) dispone de la solución de todos los problemas de todo tiempo y lugar, y está dotada de eficacia soberana para destruir todos los errores pretéritos y futuros.

La verdad es, sin embargo, muy distinta. Ni la escolástica medieval lo es todo, ni puede desconocerse su realidad. La filosofía escolástica, desde sus orígenes, aparece como continuación fecunda de una tradición ininterrumpida, y no acaba con la aparición de los sistemas modernos, sino que se prolonga y perviven, en continua asimilación y crecimiento, a través de las edades moderna y actual.

Entre sus caracteres fundamentales, merecen especial mención los siguientes:

 

A. Es tradicional, esto es, nace vinculada a la especulación patrística griega, manteniendo y asimilando la viva herencia de un pasado fecundo.

 

B. Es progresiva, no cerrándose en sí misma, como sistema acabado.

 

C. Es comunión, porque, sin abogar las personalidades individuales, considera la verdad como patrimonio común y no como propiedad de ningún pensador aisladamente tomado. Consciente de que su originalidad no se va a los filosófico, ni tiene sentido científico, va acumulando e integrando, sin discontinuidad, en el sistema común, las verdades descubiertas por cada filósofo. De esta manera, la escolástica no viene a sustituir a ningún sistema anterior, ni ella es sustituida por ningún sistema moderno. Se revela aquí el más hondo sentido de la verdad, que ni sustituye ni es sustituida.

 

D. Otra característica fundamental de la escolástica podemos referirla al método. Limitándonos a la escolástica medieval, diremos que la enseñanza se hacía, primeramente, sobre textos, generalmente de los santos padres. Así surgen las lecciones y los comentaría. Mas, habida cuenta de que en los textos utilizados se encontraban pasajes favorables a posiciones contradictorias, no es de extrañar que los filósofos escolásticos se encontrasen abocados a disputas, frecuentemente interminables. Un intento de corregir este defecto es el método del sic et non, propuesto por Abelardo, con el fin de conciliar los pareceres aparentemente opuestos, a base de una interpretación de los mismos, con lo que se revela, por un lado la fidelidad a la tradición, y por otro, la libertad en la especulación. Durante mucho tiempo se utilizaron como lectura y comentario los "Libro de las sentencias”, de Pedro Lombardo.

 

 

8. Periodos de la filosofía escolástica.

 

La filosofía escolástica puede dividirse en los siguientes períodos:

 

A. Periodo de transición que abarca desde fines de la filosofía patrística hasta el siglo IX.

 

B. Periodo de formación, en el que, a su vez, deben distinguirse dos corrientes: la representada por los filósofos cristianos desde renacimiento y carolingio hasta la escuela de San Víctor, con Escoto Erígena, San Anselmo y Abelardo, como filósofos más caracterizados, y la constituida por las filosofías orientales (árabe y judía, principalmente) que influirán notablemente en la escolástica clásica a través de pensadores españoles, como Domingo González y Pedro Hispano.

 

C. Periodo de apogeo, comprende el siglo XIII y es el periodo de mayor esplendor debido a incomparables maestros como San Buenaventura y Santo Tomás de Aquino. Estamos ahora en el siglo de la fundación de las universidades. Aristóteles irrumpe con todas las exigencias de su buen fundado sistema en el teatro cultural de occidente. He ahí el triple factor que explica en el orden del condicionamiento material el espléndido resurgir de la filosofía y hasta la multiplicidad de escuelas y tendencias que luchan por el predominio cultural.

 

D. Período de decadencia, que va desde el siglo XIV hasta la aparente de solución de la escolástica en la época renacentista. Con el doble movimiento del nominalismo y el misticismo, entre los cuales se acentuarán cada vez más sus irreductibles diferencias, hasta producir un efectivo divorcio en la cultura.

 

 

9. El tránsito a la escolástica.

 

Desde la patrística latina, la filosofía sufre en occidente un colapso que dura cuatro siglos. Dos géneros de causa lo explican: unas internas, derivadas del hecho de la senectud del pueblo romano, que no producía ya hombres con suficiente tensión metafísica, y otras externas, ocasionadas por las circunstancias políticas y sociales subsiguientes a las invasiones bárbaras en las provincias occidentales del imperio. Con la ruptura de la unidad política se escinde la unidad de la civilización. En este momento la edad media queda abierta. Toda la edad media europea es, vista desde el ángulo político, la sorda lucha de la idea imperial, supervivencia en las provincias romanas desmembradas, con la idea individualista aportada por los militarmente vencedores. Primero, la balanza se inclina del lado de la fuerza más decididamente activa, y Europa se organiza según las bases del régimen feudal. Pronto recobrada vigor el platillo del derecho, y los conatos de organización imperial surgen por doquier. Se quedan empero, en conatos. La conjunción de la idea cerrada sobre el individual con la idea abierta sobre lo universal concluida estableciendo las nacionalidades modernas. La fuerza civilizadora que salva a los nuevos pueblos y configura la imagen de Europa es, precisamente, el cristianismo. En los momentos iniciales urgía la tarea de salvación del saber clásico y la patrística. Afortunadamente, surgieron personajes cristianos con educación romana, pero abiertos a las experiencias que las nuevas civilizaciones nacientes, que llevaron a cabo esa tarea. El saber artístico y grecorromano fueron recopilados en enciclopedias más extensas que profundas, más eclécticas que sintéticas, más imitadas que originales, pero, en todo caso, de inapreciable utilidad. Es una labor que se inicia en el siglo V y no se concluye hasta el siglo IX.

 

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