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La filosofía en la edad antigua: época helenísticorromana.

La filosofía en la edad antigua: época helenísticorromana.

El estoicismo.

 

 

1. La Estoa y su despliegue histórico.

 

Zenón de Citio (335-263), mercader llegado a Atenas, es el fundador de la nueva escuela de marcada dirección ética que se apellida estoica o del pórtico, debido a que fue instalada en el pórtico (Stoa), pintado por Polignoto. Tres fases se distinguen en su despliegue histórico:

 

A. El estoicismo antiguo que está representado, después del fundador, por Cleantes de Assos (304-223) y por Crisipo de Soles (281-208). Tres clases de influencias recibe el estoicismo antiguo: parte de los principios morales de los cínicos, está vinculado a Heráclito en la física y depende de Aristóteles en la lógica.

 

B. El estoicismo medio se funde con el eclecticismo y está representado por Boeto de Sidón y Panecio de Rodas (180-110).

 

C. El estoicismo nuevo se desarrolla entre los romanos del imperio y anuncia por muchas partes la posición de la metafísica religiosa. Es el estoicismo la doctrina filosófica que los romanos supieron profundizar notablemente. Cuadrado muy bien a su espíritu tradicionalista y conservador.

 

 

2. La filosofía y sus partes.

 

Veamos en primer término, con carácter general, la concepción estoica de la filosofía y examinemos después, separadamente, la realización de la misma en el historicismo antiguo y el historicismo romano.

 

Ya quedó dicho que la filosofía estoica es teoría y práctica de la virtud. Según la expresión de Séneca, estudio de la virtud mediante la virtud misma. Sigue, pues, primariamente referida a la ética, aunque consta también de física y de lógica. La física debe proporcionar a la ética una concepción de la naturaleza y de su finalismo universal en la que pueda ser fundamentado el fin del hombre. Se ocupa, pues, de todos los seres, corpóreos e incorpóreos, por lo cual abarca también psicología y la teología. La lógica debe ofrecer a la ética, con el criterio de verdad, las credenciales que justifiquen la acción. Como diría Epicteto, la ética pone en práctica los preceptos, la física los demuestra indicando de donde proceden, la lógica fundamenta y explica dichas demostraciones.

 

 

3. El estoicismo antiguo.

 

A. Lógica.

 

Los primeros estoicos adoptan la lógica de Aristóteles, ampliándola al estudio de los signos verbales, dándole un cariz gramatical, y a la determinación del criterio de verdad. Todos los conocimientos humanos empiezan con la experiencia. Propiamente también terminan con ella. Los estoicos son, en este sentido, empiristas exagerados. El criterio de verdad está en la percepción sensible, pero criticada en sus fases correspondientes al órgano, al objeto y al medio, para obtener así lo que llaman representación cataléptico. Distinguen dos clases de conceptos: los naturales, que se forman por repetidas experiencias de las mismas cosas, y los universales, formados por el entendimiento. Propiamente sólo los conceptos naturales tienen validez.

 

B. La física.

 

La física estoica es monista y panteísta. Sólo existen las cosas individuales. Consecuentes con su teoría de la no validez de los conceptos universales, niegan la sustancia segundas,. Estas no son otra cosa que meras abstracciones de entendimiento, sin fundamento posible a la realidad. Ya en esta dirección dado un paso más, para afirmar que todo lo real es corpóreo. La realidad corpórea se compone de cuatro elementos: fuego, aire, agua y tierra. El fuego y el aire son elementos activos; el agua y la tierra, elementos pasivos. Unos y otros constituyen el mundo. El fugó penetra y anima a toda la realidad, produciendo la cohesión de las cosas y la vida en los vegetales, animales y hombres. Este foco primitivo es el logos, la razón del universo. De esta manera, todo se hace racional. Los seres de la naturaleza obran teleológicamente.

 

C. La teología.

 

Este logos es un elemento divino y, en último término, Dios. Dios es el alma del mundo; está constituido por el elemento más activo, que es el fuego. Mueve el universo entero y las cosas todas según una ley de rigurosa necesidad. Todo está perfectamente determinado. La casualidad y la libertad no existen; el hado, la fatalidad, lo domina todo. Dios es, al mismo tiempo, razón del universo entero. Contiene en sí las rationes seminales de todas las cosas. Por esto mismo, Dios conoce y domina todos los acontecimientos de la naturaleza. Son las ideas de providencia y de predestinación en la filosofía estoica.

 

D. La psicología.

 

El alma tiene también una estructura ígnea y que es una emanación de la divinidad. Se halla unida a Dios mismo por la razón, y en consecuencia, así como la naturaleza no hay casualidad, en el hombre no hay libertad. El hombre no puede modificar su destino. Quien no se somete a esta ley de fatalidad es arrastrado por el hado.

 

E. La ética.

 

La ética está basada en este principio fundamental: el bien consiste en vivir conforme a la naturaleza. Esto puede entenderse de dos maneras, porque de dos modos puede decirse la palabra naturaleza: individual y cósmica. Si nos fijamos en la naturaleza individual, estamos en el mismo punto de partida de los cínicos. Pero ha de tenerse en cuenta que el elemento superior de la trenza, tanto humana como cósmica, que es la razón. Vivir conforme a naturaleza significa, pues, vivir conforme a razón. Vivir conforme a razón es triunfar de las pasiones, dominarlas para conseguir la imperturbabilidad (apatía) y llegar a ser señor de sí mismo (autarquía). Tal es el sabio estoico. Nada le domina. Nada le turba. No pide que suceda lo que desea; se acomoda a los acontecimientos y quiere lo que sucede.

 

 

4. El historicismo romano.

 

Únicamente nos vamos a ocupar de las tres figuras capitales del estoicismo romano: Séneca, Epicteto, y Marco Aurelio.

 

A. Séneca.

 

Séneca nació en Córdoba (España) de una familia de literatos y políticos. Estudió en Roma y llegó a ser preceptor de Nerón, que terminaría por ordenar su muerte.

 

Sus obras principales son:

 

Cartas a Lucilo.

Naturalium quaestionum libri VII.

De ira.

De providentia.

De constantia sapientae.

De tranquilitate animi.

De clementia.

De vita beata.

De brevitate vitae.

De benificiis.

 

Séneca corrige muchos de los defectos de la doctrina general estoica. No se preocupa únicamente de las cuestiones de ética, sino que gusta de investigación de la naturaleza y del conocimiento de Dios y del alma. Los grandes temas de la filosofía vuelven a ser tratados por Séneca con gran penetración y profundidad. Aunque no parece haber llegado a la idea de un Dios personal distinto del mundo, abandona ya la concepción del panteísmo estoico. Tampoco acepta la doctrina antropológica estoica, sino que revive la concepción platónica sobre este punto.

 

Con esto, lo fundamental de la filosofía de Séneca sigue siendo la ética. La virtud es suficiente para la felicidad; los demás bienes, como la riqueza, los honores, etcétera, valen en cuanto subordinados a la virtud. Afirma con toda claridad la hermandad de todos los hombres, basada en su naturaleza común. Séneca se ocupa también de casos prácticos de moral. Aconseja el amor al prójimo y formula otras muchas ideas que el cristianismo naciente ponía ya en práctica. Estas circunstancias han dado pie para las supuestas relaciones epistolares entre Séneca y San Pablo. Algunos han llegado a sostener que Séneca se convirtió al cristianismo. No es cierto. Sí lo es, que se halla muy próximo al cristianismo en el campo del pensamiento. Tan cerca debieron considerarlo los primeros padres de la iglesia, que Tertuliano lo llama, considerando su proximidad a la verdad cristiana, Séneca saepe noster.

 

B. Epicteto.

 

Epicteto era liberto o esclavo manumitido (esclavo liberado), deforme de cuerpo, pero noble de espíritu. De sus obras poseemos las "Disertaciones", recopiladas por su discípulo Arriano, y el "Manual", lecciones del maestro extractadas en forma de máximas y coleccionadas también por sus discípulos. El bien y el mal no inexistente en el mundo exterior, sino únicamente en nosotros mismos. Su propia liberación de la esclavitud le traslada Epicteto al orden espiritual. La libertad interior va a consistir en el uso de nuestras representaciones, es decir, en el ejercicio del pensamiento. Los padres, los prójimos, los amigos, la reputación, la residencia misma no dependen de mí; depende, empero, el uso de mis representaciones: "nadie puede obligarme a pensar lo que no pienso". La moral de Epicteto está transida de religiosidad y se abre al reconocimiento de la presencia de Dios en el alma. Mientras todas las cosas de la dureza son dependientes, el hombre es libre, dueño de sí mismo, más que criatura, fragmento de la divinidad.

 

C. Marco Aurelio.

 

El emperador Marco Aurelio tiene un aire a algo más optimista que Epicteto. Su doctrina general sigues siendo la de la escuela. Mientras Epicteto y Séneca se dirigen a los demás, Marco Aurelio medita sobre sí mismo. No con carácter egoísta, sino para adquirir una plenitud de vida interior y volcarla después en frutos de universal utilidad.

“Se que soy un ser racional que tengo dos patrias: Roma, en cuanto soy Marco Aurelio, y el mundo, en cuanto soy hombre, y que el bien consiste en lo que sea útil a estas dos partes".

Los temas de sus meditaciones son los generales del estoicismo: la independencia de las cosas exteriores, el deber de beneficencia, la realización del bien como exigencia de la naturaleza humana, la unidad y la solidaridad de los hombres entre sí y con el universo, la preparación para la muerte... Ha de destacarse su teoría de la relación del hombre con Dios mediante la mente que tiene origen y carácter divinos. En Marco Aurelio se advierte ya una clara influencia del cristianismo.

 

 

5. Conclusión.

 

El estoicismo romano hizo progresar notablemente la temática filosófica del estoicismo antiguo, que resulta trascendido en doble línea. La física es rebasada hacia el estudio de los seres incorpóreos, iniciándose, al menos en Séneca, la investigación metafísica. La ética se prolonga también, cediendo el paso a la indagación religiosa. Por doble lado, pues, se anuncia la posición de la metafísica religiosa, que privara en la segunda etapa de la filosofía helenísticorromana. El sabio estoico sigue, en la más estricta fidelidad a su propia esencia, ni influido por el cristianismo ni influyente en las manifestaciones prácticas de los pensadores cristianos. Entre el estoicismo y la primitiva concepción cristiana del mundo podrán hallarse efectivas coincidencias materiales, pero siempre saltarán a la vista, por evidentes, las diametralmente opuestas concepciones formales. El estoicismo romano sigue siendo un producto típicamente pagano, y su mejor prolongación posterior afecta únicamente a la filosofía que tenemos calificada de antecristiana.

 

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