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La filosofía en la edad moderna: el positivismo.

La filosofía en la edad moderna: el positivismo.

J. S. Mill.

 

1. Caracteres generales del positivismo.

 

Ya entrado el siglo XIX, aparece el positivismo. El positivismo viene condicionado por presupuestos filosóficos de muy variada índole. En líneas generales, puede decirse que el positivismo viene determinado por el empirismo y condicionado negativamente por el espiritualismo francés y por el idealismo alemán.

 

Comienza el positivismo por no admitir otro saber que el llamado saber positivo, que tiene su punto de partida y su acabamiento en la experiencia sensible. Si Kant había señalado la experiencia como condición imprescindible para el conocimiento de los objetos metafísicos, el positivismo viene a agregar que lo incognoscible no es, con lo que pretende suprimir la metafísica del conjunto sistemático del saber humano. Bien es verdad que, mientras pretende borrar la metafísica del cuadro general de las ciencias, apoyados en el positivismo, construyen estos filósofos la metafísica del positivismo. Es difícil determinar los caracteres generales del positivismo, pues se advierte en él varias formas, según los países en los que se desarrolla. Puede decirse, sin embargo, que entre sus más acusadas características se encuentran:

 

A. La seguridad la validez absoluta de la ciencia;

B. La admisión de leyes naturales absolutamente constantes y necesarias;

C. La uniformidad de las estructuras de la realidad;

D. La continuidad en el tránsito de una ciencia a otra;

E. La tendencia a la matematización y el mecanicismo.

 

2. S. Mill (el positivismo inglés).

 

El positivismo inglés presenta caracteres peculiares que le diferencia notablemente del positivismo de Comte. Sus caracteres fundamentales son: la conexión con el empirismo tradicional inglés; el predominio de los problemas éticos, que lo harán desembarcar en el utilitarismo, y, finalmente, en el pragmatismo; el interés por las cuestiones lógicas; su derivación hacia las teorías evolucionistas.

 

Uno de sus representantes más importantes será por tanto S. Mill.

Juan S. Mill (1806-1873) es un típico representante de la filosofía inglesa. Su obra capital lleva por título "Sistema de lógica deductiva e inductiva”. S. Mill elabora, en conexión con toda la historia de la filosofía inglesa, el empirismo asociacionista.

 

Queriendo continuar el idealismo psicológico de Berkeley, termina por interpretar la cosa en sí kantiana como posibilidad permanente de sensaciones. La realidad externa no es otra cosa que posibilidad permanente de sensaciones externas; la realidad del yo, una posibilidad permanente de sentimientos.

 

Continuando en la dimensión del utilitarismo y utilizando la psicología de la asociación transformada en ciencia positiva y calcada sobre el modelo de la química, establece que el fin de nuestras acciones es el placer, identificando lo bueno con la utilidad. La ética utilitaria no es, sin embargo, egoísta; tiene un marcado carácter social y altruista:

...su principio es la mayor felicidad del mayor número posible.

 

Fiel al empirismo, rechaza la teoría las ideas innatas. Todos los conocimientos humanos proceden de la experiencia. No tenemos ni un concepto a priori. El la misma línea de Bacon, termina por desterrar el método deductivo, para establecer, como único método de investigación científica, la inducción. El silogismo de la lógica aristotélica, expresión del método deductivo, no tiene validez. Con la inducción científica llegamos al descubrimiento de nuevas verdades. Sistematiza S. Mill los métodos experimentales investigación y los reduce a cuatro: método de concordancia, método de diferencia, método de variaciones concomitante y método de residuos.

 

 

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La filosofía en la edad moderna: El materialismo.






Marx.

 

1. El despliegue del materialismo.

 

El desarrollo del hegelianismo, con la problemática llevada sobre la religión y el hombre, se bifurca pronto para constituir el doble proceso de "derecha" que "izquierda" hegelianas. Aquélla pretende concordar ha Hegel con la religión cristiana. Ésta niega la posibilidad misma de la concordancia, basándose en que el pensamiento de Hegel, la religión se niega en la filosofía.

 

Al lado del materialismo histórico, de base preponderantemente económica, hay que mencionar el materialismo científico, que se desarrolla en contacto con las ciencias de la naturaleza.

 

Pero, tres son, pues, los tipos de materialismo: El materialismo naturalista,  el materialismo histórico y el materialismo científico.

 

2. Marx y El materialismo histórico.

 

Estamos en un momento en que la reducción de Dios al hombre no es todavía completa (Feuerbach). Se han eliminado las abstracciones de Hegel, pero a costa de sustituirlas por otra abstracción: el hombre, lo único divino, que es considerado como especie, no como individuo. Queda una tarea concreta para Marx: la reducción del hombre al hombre concreto, al individuo singular, surgido de las puras cosas terrenas.

 

3. Marx.

 

Carlos Marx (1818-1883) nació en Tréveris, de familia judía y siempre en emigración forzosa, hasta que se establece en Londres con su compañero Federico Engels (1820-1895), adopta el método hegeliano, pero no el sistema. El espíritu absoluto, que en Hegel constituye el primer motor de la historia, es sustituido por la naturaleza material; el espíritu nacional, encarnación, en cada pueblo, del espíritu absoluto, es sustituido por las relaciones económicas productoras de toda organización jurídica o moral, política o religiosa, y determinante de toda forma concreta de pensamiento. Porque, en efecto, el derecho existente, pensará Marx, no es otra cosa que el repertorio de normas superpuestas a las relaciones económicas; la moral, un conjunto de reglas que, apelando a la conciencia de los hombres, pretende asegurar la paz social, en exclusivo beneficio de quienes viven del trabajo ajeno; la religión, el sistema de creencias en la presunta felicidad futura, narcótico del proletariado e instrumento de su misión; la ciencia, mero reflejo ideológico de la estructura económica que tiene por base.

 

Engels se ha preocupado de declarar la vinculación hegeliana del marxismo:

“de Hegel procede la gran idea fundamental de que el mundo no debe ser concebido como un repertorio de cosas, sino como un complejo de procesos, en el cual las cosas, estables en apariencia, y lo mismo sus reflejos intelectuales en nuestra mente, los conceptos, atraviesa un incesante proceso... en progreso continuo”. 

 

Y su preocupación se centra en el hombre, económicamente interpretado. El capitalismo (tesis) origina el proletariado (antítesis); la contraposición de las dos clases originará la lucha que desembocará en la revolución proletaria, de la que surgirá el socialismo (síntesis). Pertenece a las más arraigadas convicciones del marxismo la creencia en que se puede favorecer el proceso avivando la lucha de las clases. He aquí las palabras reveladoras de Marx: "procurando demostrar: primero, que la existencia de las clases está ligada únicamente determinadas fases del desenvolvimiento histórico de la producción; segundo, que la lucha de clases conduce necesariamente a la dictadura del proletariado; 3º, que esta dictadura constituye únicamente el tránsito hacia la definitiva supresión de todas las clases”. Entonces volverá la sociedad a su ser natural: una asociación en la cual el libre desenvolvimiento de cada uno será la condición del libre desarrollo de todos.

 

El marxismo no advierte la contradicción de someter la historia a la dialéctica para parar la dialéctica y la historia en un momento determinado del proceso. Ya Hegel había hecho algo semejante: detener el movimiento dialéctico cuando había alcanzado el nivel de la filosofía, el de la propia filosofía hegeliana. Ahora Marx, interpretando la historia universal según el módulo de la dialéctica concreta, constitutivas del ser de la realidad misma, nos dice: la economía de la esclavitud produjo el feudalismo, que se encargó de destruirla; la economía del feudalismo originó la burguesía, que dio suficiente cuenta de él, superándolo; la economía burguesa engendro el proletariado, encargado de suprimirla mediante la lucha de clases; la economía proletaria, merced al movimiento del comunismo, se limitará a suprimir la situación presente. ¿En qué quedamos? Si todos los niveles económicos de la historia (esclavitud, feudalismo, burguesía) llevan en su seno la antítesis que los devora, ¿Porqué de la economía proletariado va a surgir, sin más, la sociedad perfecta, sin antítesis, deteniéndose el proceso dialéctico y la historia misma? No; el marxismo tiene que renunciar a su idea fundamental de que la dialéctica es el ser mismo de la realidad, o debe reconocer que la sociedad proletaria debe también ser dialécticamente autodestruida, aunque sea para enlazar, circularmente, con una nueva economía esclavista.

 

La afirmación básica del marxismo, según la cual el ser y el acontecer se explican por intervención exclusiva de la causa material, representan un dogmatismo insultante para todo científico. Una fenomenología del ser que respete los hechos advertirá, si no cierra los ojos al mensaje de las cosas, junto a la causa material, otras tres: la formal, la eficiente y la final. Lo que sucede es (y con esto se explica psicológicamente la posibilidad del exclusivismo marxista) que en nuestro mundo cosmológico estas tres causas no actúan sino bajo la condición de actuación de la causa material. La confusión de lo que es condición de actuación con la actuación misma no es de poca monta.

 

 

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Día del libro 23 abril....

 

 

La filosofía en la edad contemporánea: el Vitalismo.





 

 

Nietzsche.

 

La dirección vitalista.

 

1. Caracteres generales.

 

Nos encontramos ahora en el estudio de una de las primeras corrientes contemporáneas que rompe decididamente y con los cánones de la filosofía de la baja edad moderna. Reaccionando contra el positivismo y el idealismo aparece en el último tercio del siglo XIX y comienzos del XX, varias tendencias filosóficas que tienen de común el centrar la problemática en el tema de la vida. Y los filósofos de la vida no construyen sistemas acabados. Los abordamos bajo el nombre genérico de "vitalismo", porque coinciden positivamente en considerar la vida como el centro, el medio y el fin de la especulación filosófica. Y ello porque todo se reduce a la vida o, al menos, a se refiere a ella. Desde la vida cobrarán, pues, sentido todas las demás cuestiones. De ahí que las disciplinas que ahora saltan a primer plano sean la biología, la historia, la antropología.

 

2. Modulación de la decisión vitalista.

 

Bajo la rúbrica de "filosofía de la vida" se cruzan muy diversas tendencias hasta formas de una trama muy compleja. Desde Nietzsche hasta Ortega el vitalismo adquieren varias modulaciones. Adelantamos que el número de modulaciones se extiende a siete: la filosofía Nietzscheana de la voluntad de poderío; el historicismo de Dilthey, el relativismo de Spengler junto con otras teorías afines, el biologísmo de Klages, la filosofía bergsoniana del impulso vital, la filosofía de la acción de Blondel y el raciovitalismo de Ortega y Gasset.

 

3. Nietzsche.

 

A. Vida y obras.

 

Federico Nietzsche (1844-1900) nació en Röcken de una familia de pastores protestantes. Estudió filosofía en Bonn y Leipzig. Nombrado profesor de filosofía en Basilea, tuvo que abandonar, por enfermedad, la enseñanza. Desde entonces vivió como escritor en distintos lugares de Alemania Italia y Suiza. En 1889 perdió la razón y, enajenado, murió al término del siglo.

 

Sus obras principales son:

 

El origen de la tragedia en el espíritu de la música.

Consideraciones inactuales.

Humano, demasiado humano.

Aurora.

Así habló Zaratustra.

Más allá del bien y del mal.

Genealogía de la moral.

El ocaso de los ídolos.

El anticristo.

La voluntad de poderío.

 

B. Evolución filosófica.

 

Nietzsche no tiene un sistema filosófico claramente definido. Su pensamiento se nos muestra en continua evolución. Al comienzo se halla bajo la influencia de Ricardo Wagner y de Schopenhauer. De entonces data su interpretación del arte griego conforme a los dos principios de lo apolíneo y lo dionisíaco. Apolo simbolizar la claridad, la mesura y la belleza. Dionisos representa lo efusivo, la pasión, la vida, la orgía. La voluntad de vivir de Schopenhauer influye en Nietzsche. Pero Nietzsche no quiere negar esta voluntad, sino, por el contrario, afirmarla. La afirmación de la voluntad de vivir es el valor supremo.

 

Más tarde pierde la veneración por sus maestros y emprende una dura crítica contra ellos. Sobre todo fue la aproximación a Wagner al cristianismo en Parsifal lo que le desilusionó. En este segundo momento Nietzsche está influido por la ilustración y por los hombres de ciencia y hasta por el positivismo. De entonces son sus ideas del agnosticismo metafísico y del " eterno retorno ". Nietzsche niega la metafísica así como todo conocimiento de Dios y de la inmortalidad del alma. Conjugada esta pérdida de la fe con la afirmación de la voluntad de vivir del periodo anterior, producirá su concepción del eterno retorno. Nuestro mundo está constituido por un número finito de elementos; por consiguiente, la totalidad de estados cósmicos, producto de las distintas combinaciones, será también finita. Mas, quedando todavía un tiempo infinito por delante, las combinaciones de los elementos cósmicos comenzarán de nuevo, y así indefinidamente.

 

Con la idea del eterno retorno estalla Nietzsche en el último y definitivo periodo su pensamiento, en el período llamado zaratústrico.

 

C. Transmutación de los valores.

 

La idea del eterno retorno producirá en Nietzsche una onda depresión: todo lo pequeño, lo malo, lo miserable, lo vil, retornara eternamente. Esto sólo puede soportarse desde el saber del hombre que dispone del poder de dirigir la evolución, transformando el mundo mediante una transmutación de valores y transformándose a sí mismo hasta llegar al ideal del super-hombre.

 

Para Nietzsche, la vida es el valor supremo. Pero la vida sana, no la de los enfermos. La vida es por esencia impulso, voluntad; no voluntad de placer, sino voluntad de poderío. La vida como supremo valor funda todos los demás valores. Es bueno lo que eleva la voluntad de poderío; es malo lo que anula la vida, lo que nace de la debilidad. La compasión, que en Schopenhauer era una virtud, esa hora para Nietzsche más nociva que todos los vicios. Nietzsche está en el comienzo de la moderna axiología, y cae en el subjetivismo del valor.

 

D. El superhombre.

 

Nietzsche sienta el principio de que los débiles y los fracasados deben sucumbir. Critica las corrientes utilitaristas democráticas y proclama sin restricción el principio de la individualidad poderosa. El hombre debe ser " creador " de valores. El hombre no tiene deberes para con los inferiores; el hombre debe superarse, hacerse superhombre.

 

E. La moral.

 

Nietzsche distingue dos morales: la moral de los señores y la moral de los esclavos. Se opone a la ética formal de Kant, al utilitarismo, y, sobre todo, a la moral cristiana. En esta ve el prototipo de la moral de los esclavos, es decir, de los débiles y de los degenerados. La moral de los esclavos es una moral de resentidos, que preconiza la igualdad, la libertad y la fraternidad. A ella contrapone la moral de los señores, de las individualidades superiores que afirman la vida, la voluntad de poderío.

 

 

 

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La filosofía en la edad contemporánea: filosofía analítica. Wittgenstein L.

La filosofía en la edad contemporánea: filosofía analítica. Wittgenstein L.



 

Filosofía analítica.

 

 

1. Caracteres.

 

Filosofía analítica, movimiento filosófico surgido en el siglo XX, principalmente en el Reino Unido y en Estados Unidos después de la II Guerra Mundial, que trata de aclarar el lenguaje y analizar los conceptos expresados en él. Ha recibido diversas denominaciones, como análisis lingüístico, empirismo lógico, positivismo lógico, análisis de Cambridge y filosofía de Oxford. Aunque el movimiento no acepta ninguna doctrina o teoría específica de forma unánime, los filósofos analíticos y del lenguaje están de acuerdo en que la actividad propia de la filosofía es aclarar el lenguaje o, como prefieren algunos de ellos, esclarecer conceptos. El objeto de su actividad es resolver los problemas filosóficos, los cuales, afirman, se originan en la confusión lingüística.

 

2. Vida y obras.

 

Ludwig Josef Johann Wittgenstein, su nombre completo, nació el 26 de abril de 1889 en Viena. Tras haber estudiado en Linz y Berlín, se trasladó a Gran Bretaña para completar su formación como ingeniero en la Universidad de Manchester. Su interés por las matemáticas puras le llevó al Trinity College de la Universidad de Cambridge, centro en el que recibió clases de Bertrand Russell. Allí orientó su interés hacia la filosofía. Tras el estallido de la I Guerra Mundial se alistó en el Ejército austriaco y fue precisamente durante la contienda cuando redactó su escrito más famoso, Tractatus logico-philosophicus (1921), obra que, según él, aportaba la “solución definitiva” a los problemas filosóficos. Más tarde se apartó de la filosofía y durante años enseñó en una escuela de Austria. En 1929 regresó a Cambridge y, asignado al Trinity College, reanudó su trabajo filosófico. Pronto empezó a rechazar ciertas conclusiones del Tractatus y a desarrollar otras opiniones, que serían plasmadas en sus Investigaciones filosóficas, título publicado con carácter póstumo en 1953.

 

Hombre sensible y profundo, a menudo se mostraba solitario y con tendencia a la depresión, Wittgenstein odiaba la petulancia y fue famoso por su sencillo estilo de vida. Falleció el 29 de abril de 1951 en Cambridge.

 

3. Su pensamiento.

 

El pensamiento de Wittgenstein gira en torno al lenguaje. En su primera época (cuando escribió el Tractatus, allá en Rusia, concretamente), consideraba que el lenguaje se asemeja a un mapa de la realidad. Luego, las proposiciones (lo que se afirma, o se niega sobre cualquier hecho), tienen sentido si describen lo que está fuera. Obviamente aquellas proposiciones que no hablan de hechos, que no representan hechos, carecen de significación (por ejemplo afirmaciones de tipo religioso o metafísico). De aquí una conclusión radical: de lo que no se puede hablar, mejor callar. Estas ideas cuajaron en lo que se llamó el Círculo de Viena, un grupo de filósofos también conocidos como "positivistas lógicos". En rigor Wittgenstein nunca perteneció, ni le interesó, participar en ese grupo que tuvo, y tiene, tanta influencia en el pensamiento occidental. Esta tarea de limpieza de la filosofía es tan extrema que, fuera del discurso científico, no queda nada en pie. El lenguaje corriente es defectuoso, tiene muchas proposiciones que no indican nada concreto. El complicado lenguaje corriente -afirma en el Tractatus- no puede captarse en su aspecto lógico. Es sumamente complicado y disfraza el pensamiento de la misma manera que el vestido oculta el cuerpo. En consecuencia hay que buscar el esqueleto lógico que refleja la estructura de los objetos representados. De esta manera, y poco a poco, se puede ir construyendo un lenguaje ideal apto para la ciencia y la filosofía. En esta forma el quehacer filosófico tiene una tarea y una restricción: no se trata de "decir" lo que es, o cómo es la realidad, sino aclarar los enredos provocados por la manera que tenemos de simbolizar las cosas (es decir: el lenguaje). 
 
Ya mucho tiempo después, y luego de practicar diferentes profesiones, Wittgenstein vuelve a revisar su "filosofía" y la rehace casi totalmente. 

 

Siempre dentro del análisis del lenguaje encontró que se generan constantemente supersticiones y confusiones producto de nuestra facultad de simbolizar los hechos en palabras. La Filosofía debe ayudar a rehuir el embrujamiento de nuestra inteligencia que produce el lenguaje. Hasta aquí se asemeja al Wittgenstein de la primera época, pero imprime a su pensamiento un cambio radical cuando afirma: No hay un único lenguaje. No es posible, ni necesario, elaborar un lenguaje ideal. Lo importante es investigar los "usos" con que se presentan los diferentes lenguajes en la realidad. 

 

Se trata de no ocuparnos de las "significaciones" en si mismas, sino de como se usa aquella o esta proposición:

"El lenguaje fenomenológico...no es ahora mi objetivo... ¡Qué extraño que la filosofía se ocupara de un lenguaje "ideal" y no del nuestro! El análisis lógico es el análisis de algo que tenemos, no de lo que no tenemos. Es, por tanto, el análisis de las proposiciones tal y como ellas son" (Las Investigaciones Filosóficas).

Los usos son múltiples (tan variados como los contextos o las situaciones en que nos encontramos), por lo que no existe "un lenguaje" que analizar:

"comprendo la proposición cuando la  aplico".

 

Lo que llamamos lenguaje no es otra cosa que "juegos de lenguaje. Uno de esos juegos sirve para describir, otro para indignarse, otro para consolar, y así seguido. Tenemos, usamos, distintos "juegos" que se combinan, intercambian... entrecruzándose en una multiplicidad rica y variada. Hay muchos juegos de esta clase:

"blasfemar, contar chistes, mandar, proponer un hipótesis y probarla" (Las Investigaciones Filosóficas)

Ignorar la existencia de estos "juegos" para pensar en un único lenguaje es simplificarlo tanto que, por este camino únicamente se llega a engendrar confusión. No hay nada oculto en los juegos de lenguaje (una lógica ideal que desentrañar), nada que sea menester descubrir con herramientas sofisticadas. Hay que fijarse en el "uso", es más, en qué contexto se lo practica y qué se quiere lograr con ello. Los juegos del lenguaje son cambiantes, abiertos, creadores de reglas; luego una condición indispensable para entenderlos cabalmente es participar en ellos. 

 

Parece evidente que "las perplejidades filosóficas" son fruto de las ilusiones del lenguaje. Un espejismo que surge de nuestra capacidad de simbolizar. No hay nada detrás; el rey está desnudo. 

 

Wittgenstein insiste, aunque irrite a más de un investigador, que en la filosofía no hay nada oculto, todos los datos están en la mano. Preguntar "¿qué hora es?" no ocasiona ningún problema, pero transformarlo en una inquisición sobre la naturaleza del tiempo nos confunde. 

 

Sus afirmaciones son aparentemente sencillas. A veces da la impresión que cualquiera podría llegar, si se pone a pensar, a las mismas conclusiones. Según él los malentendidos filosóficos se originan en la confusión de ciertos usos lingüísticos. Se confunde "un juego" con otro. Por ejemplo, se puede llegar a creer que el lenguaje religioso es el mismo que el de la ciencia, o que las afirmaciones morales -"la conducta x es inmoral"- son del mismo tipo que las descripciones de objetos físicos "-el líquido x es incoloro-". Cómo las proposiciones tienen la misma forma se puede concluir que pueden resolverse por el mismo método. Sin embargo el análisis atento de estas dos expresiones (aparentemente iguales): "la conducta x es inmoral" y "la sustancia x es incolora" pondrá las cosas en su lugar. Descubriremos que mientras la palabra "incolora" se usa para describir una propiedad de un objeto, el término " inmoral" no se usa para describir una propiedad de la acción (al contrario, se lo usa para juzgar, o calificar la acción mencionada). 

 

Nótese que decir que un objeto, por ejemplo "una foto", es "clara" significa describir cómo es; en cambio, al decir que es "inmoral" estamos indicando otra cosa (por ej., que según un código estético determinado dicha foto entra en la categoría de "objetos inmorales") 

 

No se puede, obviamente, privilegiar ningún juego lingüístico particular, considerándolo "el único legítimo existente". O sea que el Wittgenstein posterior se autocrítica en aquellas afirmaciones del "Tractatus", en donde sólo daba validez al leguaje descriptivo. 

 

"¿Cuál es tu objetivo en filosofía? -se pregunta-: ¿Mostrar a la mosca el orificio de salida de la botella?".

 

De esta manera filosofar es una "tarea terapéutica", ya que permite esclarecer las semejanzas y desemejanzas de los juegos lingüísticos; limpiar las ilusiones, confusiones y enredos producidos únicamente por la propia potencia del lenguaje. 

Al lector, llegado este punto, quizá le resulte familiar algunas de las elucubraciones wittgenstenianas. Muchas veces notamos que las discusiones son enredos de palabras, donde los significados cambian según quien las pronuncia y conforme las intenciones a veces malévolas, de las partes enfrentadas. 

 

Quizá, entonces, se intuya la importancia de las reflexiones wittgenstenianas y cómo por diversos caminos influenció a muchos pensadores y llegará a otros, muy alejados, con sus preocupaciones.

 

 

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La filosofía en la edad contemporánea: el Existencialismo. Heidegger M.

La filosofía en la edad contemporánea: el Existencialismo. Heidegger M.



 

La dirección existencialista.

 

1. El problema.

 

El existencialismo es una de las corrientes filosóficas más importantes de la actualidad. Se ha desarrollado en contacto con el vitalismo cuya temática prolonga, y con la fenomenología, de cuyo método se sirve. Lleva también su oposición al positivismo y al idealismo, extendiéndola hasta sus fuentes respectivas: el empirismo y el racionalismo. Y ello sin enlazar con la filosofía tradicional, esencialmente realista. Piensa el existencialismo que la filosofía tradicional, al partir del ser exterior, se pierde en la objetividad y que el pensamiento, de donde arranca el idealismo, no es tampoco una dimensión primaria. Las cosas y el pensamiento se nos dan en la "existencia”. La existencia será el objeto de la filosofía y en su función se estudiara la objetividad (mundo exterior) y la trascendencia (Dios). Cree así el existencialismo superar la antítesis realismo-idealismo situándose en un punto de vista anterior que anula a ambos y declara seudoproblema la cuestión de la realidad exterior.

 

2. Caracterización y precedentes.

 

Resulta difícil señalar caracteres definidos al existencialismo, ya que más que una filosofía, es una atmósfera en la que respiran las más variadas tendencias. Las diversas manifestaciones existencialistas provienen, por derivación inmediata o por condicionamiento problemático, de la especulación teologicofilosófica del pensador danés Sören Kierkegaard. No hay que olvidar, la estrecha vinculación del existencialismo francés con las doctrinas de Pascal, ni las referencias del ruso a las ideas del novelista Dostoievski.

 

3. El existencialismo alemán.

 

El existencialismo alemán puede estudiarse en conexión con su originaria motivación kierkegaardiana. Kierkegaard nos había ofrecido una concepción de la existencia como el punto de unión de dos coordenadas contradictorias (temporalidad y eternidad), expresión de los mundos (finito e infinito). De aquí derivarán las tres corrientes existencialistas alemanas.

Martín Heidegger recoge la dimensión de la temporalidad kierkegaardiana y desenvuelve su filosofía de la existencia en un sentido más original manifestando al propio tiempo su conexión con la fenomenología, con el kantismo, con el vitalismo y con algunos temas de la metafísica tradicional.

 

 

4. Martín Heidegger.

 

 

A. Vida y obras.

 

Martin Heidegger (1889-1976), filósofo alemán. Fundador de la denominada fenomenología existencial, está considerado uno de los pensadores más originales del siglo XX. Heidegger nació el 26 de septiembre de 1889 en Messkirch (Baden, actual estado de Baden-Württemberg). Cursó estudios superiores de teología y de filosofía en la Universidad de Friburgo, centro por el que se doctoró en 1914 y donde fue alumno de Heinrich Rickert y de Edmund Husserl, el fundador de la fenomenología. En 1916 comenzó su carrera docente en la propia Universidad de Friburgo. Posteriormente pasó, en calidad de profesor titular, a la Universidad de Marburgo, en la que permaneció hasta 1928. Ese año se convirtió, igualmente, en profesor titular de filosofía en la Universidad de Friburgo. Tras el ascenso al poder en Alemania de Adolf Hitler en 1933, Heidegger (que, posiblemente bajo presiones, había mostrado su adhesión al partido nacionalsocialista) fue nombrado ese mismo año rector de la universidad. No obstante, el progresivo deterioro de sus relaciones con las autoridades alemanas (se negó a que en el recinto universitario se realizara propaganda antisemita) culminó con su dimisión al frente del rectorado en 1934. Pudo continuar sus enseñanzas, aunque éstas fueron en parte censuradas, hasta 1944. En 1945, tras finalizar la II Guerra Mundial, Heidegger tuvo que hacer frente a la actitud de relativa afinidad con el nacionalsocialismo que manifestara en 1933. Por ello, hasta 1951 no fue restablecido en su puesto docente, en el que permaneció hasta 1958. Falleció el 26 de mayo de 1976 en Messkirch.

 

Sus obras principales son:

 

Ser y tiempo.

Kant y el problema de la metafísica.

¿Qué es metafísica?

Hölderlin y la esencia de la poesía.

 

 

 

B. EL CONCEPTO DE «EXISTENCIALISMO»

 

El concepto de existencialismo puede entenderse de modos diferentes, según la mayor o menor amplitud con que se lo tome. En un sentido amplísimo, es existencialista toda filosofía que admita y reconozca la existencia como algo diferente de la esencia. En este sentido la filosofía antigua y la escolástica son existencialistas, y deja sólo de serlo la filosofía del racionalismo y del idealismo.

En un sentido más concreto, Se dice existencialista al pensamiento que encuentra su punto de partida y su motivo inspirador en esa percepción de la existencia como algo dado, misterioso e irreductible a la esencia. Se advierte en él una intención negativa respecto del frío
esencialismo de los sistemas racionalistas. En este sentido, toda, o casi toda, la filosofía de nuestros días es existencialista, pero a muchos de los sistemas actuales la existencia les sirve sólo de punto de partida para buscar después una trascendencia (un ir más allá), sea en el terreno religioso o en el metafísico. Tal es el caso de Jaspers, de Berdiaeff, de Marcel..., tal era el del propio Kierkegaard.

Pero puede entenderse en un tercer sentido, más estricto, el existencialismo: el de aquellos sistemas filosóficos para los que la existencia [humana] no es sólo el punto de partida y el motivo inspirador, sino el campo en que se moverán siempre, sin trascenderlo o salir de él en ningún momento. Tal es el caso del filósofo alemán Martín Heidegger y de varios franceses (
Sartre, Camus, etc.), que se consideran como lo más característicamente existencialista y el producto típico de su época. Uno y otros (el alemán y los franceses) representan las dos caras de una filosofía que afirma sólo lo concreto y existente, la existencia sin trascendencia.

Heidegger opina que la primera misión de toda filosofía es aclarar «el sentido del ser», lo que significa «ser».
Kant partía para su sistema de un análisis de la ciencia, de la posibilidad de los juicios en la ciencia. Pero Heidegger encuentra que la ciencia es un hacer del hombre, es decir, algo que tiene el modo de ser del hombre que la hace. Más aún, según Heidegger, ya desde Platón el hombre occidental no se somete al ser, sino que somete el ser a sí mismo y lo reduce a representaciones hasta hacer del mundo imagen. Así, el hombre post-platónico occidental dice que conoce cuando posee «e-videncia», es decir, visión, retrato, «eidos». Esto constituye, según él, un descarrío intelectual. El hombre pre-platónico conocía en cuanto estaba atento al ser (especie de unión intuitiva o mística), y el hombre medieval cristiano conocía en cuanto que era y se sentía criatura. Ni uno ni otro, según Heidegger, redujeron el ser a la condición de objeto convocado a la presencia del hombre.

La realidad primaria, donde el ser se capta con su sentido original, es lo que Heidegger llama el «Dasein». «Dasein» es una palabra alemana que, por difícilmente traducible, se suele transcribir en todos los idiomas. Significa «ser-ahí», y, en definitiva, se refiere al hombre como «arrojado a la existencia», ser que existe en el mundo y actúa sobre las cosas, que tienen, ante todo, el sentido de instrumentos del Dasein. La filosofía, según Heidegger, no puede ser más que una analítica e interpretación del Dasein.

No es posible trascenderlo hacia un mundo ideal o religioso porque todo género de ideas o de cosas se halla implicado, inserto, en él mismo.



Este análisis del Dasein descubre, ante todo, la contingencia de su ser. El Dasein aparece inexplicablemente en la realidad, sobre-nada durante su vida en el poder-no-ser, esto es, suspendido sobre la nada, y, entre sus muchas y fortuitas posibilidades, sólo una es necesaria: el morir. El Dasein es un «ser para la muerte» (Sein zum Tode).

Dentro de esta estructura fundamental en la que, según este análisis existencial, se mueve el Dasein, se registran dos modos opuestos de actuar, de enfrentarse con la realidad: la que Heidegger llama «existencia inauténtica» y la «existencia auténtica». La primera -la inauténtica- es un entretenerse con las cosas, un entregarse a la trivialidad de las relaciones sociales o de los placeres estéticos, un olvidar la profunda tragedia de la existencia. La auténtica, en cambio, es un abrazarse con la angustia, un vivir consciente de la tragicidad del existir, una presencia constante del destino último de la existencia: la nada, a través de la muerte.

El existencialismo heideggeriano tiene una doble significación en la historia del pensamiento:

-por una parte constituye un reconocimiento del fracaso final de la concepción racionalista e idealista, es decir, el descubrimiento de la contingencia y la finitud en el ser que nos es más directa e inmediatamente conocido: el Dasein.

-Pero de otra, responde al postulado general de la filosofía moderna, que


...exige al hombre bastarse a sí mismo, no apoyarse en un mundo de realidades superiores, en un orden sobrenatural

 


En resumen, esta filosofía concluye: «efectivamente, el hombre no es el absoluto esencial y centro de la realidad que creyó el racionalismo, pero, aun contingente y limitado, es lo único que existe, y tras de él nada hay».

La analítica del Dasein conduce a una situación de inexplicabilidad y de desesperación: la realidad es, simplemente, el hombre finito lanzado a una existencia incierta y sin sentido, sosteniéndose sobre la nada, y abocado fatalmente a la muerte. Existe para cada hombre, sin embargo, una posible salvación: aceptar la propia situación, dar un enérgico sí a los hechos y autoafirmarse por la acción y por la lucha.

Puede reconocerse una influencia de esta filosofía en la actitud de la juventud alemana en las filas del
nacionalsocialismo durante la última guerra mundial. Actitud desengañada, escéptica, respecto a valores universales, pero que, por un enérgico voluntarismo, afirma y deifica su propia existencia colectiva -la raza y el Estado germánico, y se entrega desesperadamente a una lucha de la que esperaba ver surgir su propio ser y el sentido de su vida.

He dicho que este existencialismo alemán constituye sólo una de las dos caras del existencialismo. Es la aceptación de la contingencia y de la finitud, y su superación por un vivir en presencia de la muerte: filosofía de tragedia y de desesperación. El reverso, en cambio, tiene algo de irreflexivo y hedonista: el existencialismo interpretado por los filósofos y literatos franceses de la posguerra...

 

La obra de Arte en el Existencialismo de Heidegger....(No-PAU)

 

 

La filosofía en la edad contemporánea: el Raciovitalismo.

José Ortega y Gasset.

 

 

1. Vida y obras.

 

José Ortega y Gasset (1883-1955) hizo sus primeros estudios universitarios en Madrid. También estudió en Marburgo, donde fue discípulo del neokantiano Hermann Cohen. Ha procesado la cátedra de metafísica de la universidad de Madrid. Junto con la filosofía compartió su actividad literaria y política.

 

Entre sus numerosas obras destacan:

 

Meditaciones del Quijote.

El espectador.

España invertebrada.

El tema de nuestro tiempo.

Kant.

La deshumanización del arte.

La rebelión de las masas.

Misión de la honestidad.

Ensimismamiento y alteración.

Esquema de las crisis.

Ideas y creencias.

Qué es Filosofía.

 

La formación española de Ortega fue realista; la formación alemana, idealista. Su primera postura fue de oposición a ambas " actitudes ": ni realismo ni idealismo, sino vitalismo. El realismo pone la verdadera realidad en las cosas; el idealismo, en el yo. Pero las cosas sin el yo y el yo si las cosas no tienen sentido. La verdadera realidad es la del yo con las cosas. Es decir, la vida.

 

Pero esto no basta. Otros filósofos han tratado y siguen tratando de la vida. Es para ellos, racionalidad pura que se encuentra tanto en el yo como en las cosas. Así se oponían a aquellos otros filósofos que todo lo sometían a cánones racionales. De aquí la segunda postura de Ortega, también de oposición a la nueva doble actitud: ni racionalismo ni vitalismo, sino raciovitalismo.

 

Por verdadera realidad, la vida humana es la realidad radical, es decir, una realidad "extraña" en la que todas las demás realidades se radican. Ortega mismo lo ha expresado así: "La vida humana es una realidad extraña, de la cual lo primero que conviene decir es que es la realidad radical, en el sentido de que de ella tenemos que referir todas las demás, ya que las demás realidades, efectivas o presuntas, tienen de uno u otro modo que aparecer en ellas”. No se la debe entender como una cosa cual si poseyese naturaleza, sino como acto, como un hacer que se opone. Y como la vida humana no es sustancia, el hombre no tiene naturaleza: es, constitutivamente, historia.

 

Esa nueva realidad que es la vida exige un nuevo órgano de conocimiento. Piensa Ortega que la razón había venido entendiéndose como un órgano inmutable dirigido a la captación del la inmutable esencia de las cosas. De esta manera la realidad cambiante de la vida se escapa a la razón. Por eso el puro vitalismo buscó fuera del ámbito de la razón el órgano fluyente capaz de aprehender la vida. Ello, no es necesario para Ortega, que repara en la razón vital o histórica. La razón histórica es tan razón como la razón pura, pero además esta capacitada para aprehender la realidad fluyente que es la vida. En eso se hace consistir la nueva metafísica de la razón vital...  

 

Bibliografía.

Bibliografía.

Diccionarios y obras generales

 

FERRATER MORA, Diccionario de Filosofía, 2 vols., Madrid, Alianza Editorial S.A., 2005.

 

COPLESTON, F., Historia de la filosofía, Barcelona, Ariel S.A., 2004.

 

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ÁNGEL GÓMEZ ÁLVAREZ, Breve Historia de la Filosofía, Madrid, Epesa, 1982.

 

 

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PLATÓN, Diálogos, 5 vols., Madrid, Gredos, 1981-88. Vol. I: Apología, Critón, Eutifrón, Ión, Lisis, Cármides, Hipias menor, Hipias mayor, Laques, Protágoras. Vol. II: Gorgias, Menéxeno, Eutidemo, Menón, Crátilo. Vol. III: Fedón, Banquete, Fedro. Vol. IV: República. Vol. V: Parménides, Teeteto, Sofista, Político.

 

PLATÓN, Carta VII, en Obras Completas, Madrid, Ed. Aguilar, 1977.

 

PLATÓN, Las leyes, 2 vols., edic. bilingüe, Madrid, Centro de Estudios Constitucionales, 1983 (2ª edic.).

 

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COPLESTON, F., Historia de la filosofía, vol. I, Barcelona, Ariel, 1984.

 

CORNFORD, F.M., Plato's Theory of Knowledge, London, 1945 (Es una traducción comentada del Teeteto y el Sofista). Trad. cast.: La teoría platónica del conocimiento, Buenos Aires, Paidós, 1968; Plato's Cosmology, London, 1937 (traducción y comentario del Timeo); Plato and Parmenides, London, 1939 (traduc. y comentario del Parménides); The Republic of Plato, Oxford University Press (traducción con introducción y notas).

 

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Rethorica (trad. de A. Tovar), Madrid, Instituto de Estudios Políticos, 1971.

 

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Sobre el alma, (trad. T. Calvo), Madrid, Gredos, 1978.

 

B. Obras Generales:

 

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La mejor edición de sus obras completas es la de los Benedictinos de San Mauro (Ed. Maurina) Sancti Aurelii Augustini... opera omnia, 11 vols., París, 1679-1700., once tomos de ocho volúmenes en folio (París, 1679-1700).

 

Esta colección ha sido reimpresa frecuentemente, por ej. por Gaume (París, 1836-39), en once volúmenes en octavo,; reedición veneciana en 18 vols. 1756-59. La más usada es la de MIGNE, J.P. en su Patrologiae cursus completus, Series I, "Patres latini", vols. 32-47, Paris, 1844-49.

El último volumen de la reimpresión de Migne contiene algunos importantes estudios previos sobre San Agustín -- Vivès, Noris, Merlin, especialmente la historia literaria de las ediciones de Agustín, tomada de la "Bibl. Hist. lit. patrum lat" de Schönemann (Leipzig, 1794). Ediciones críticas: Corpus scriptorum ecclesiasticorum latinorum, Viena, 1887 ss. y Corpus Christianorum (ed. Brepols, Turnhout, Bélgica), 1953ss.

 

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Ediciones:

 

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Summa Contra Gentiles (Textus Leoninus), Taurini-Romae, Marietti, 1961.

 

Quaestiones Quodlibetales (ed. R. Spiazzi), Torino, Marietti, 1956 (9ª ed.).

 

Scriptum in quattuor libros Sententiarum (ed. P. Mandonnet et M.F. Moos), 4 vols., Paris, Lethielleux, 1929-1947.

 

In Aristotelis Libros De Anima Commentarium, ed. P.F. Angeli y M. Pirota, Torino, Marietti, 1959 (5ª ed.).

 

In Duodecim Libros Metaphysicorum Aristotelis Expositio, ed. M.R. Cathala y R. Spiazzi, Torino, Marietti, 1971 (2ª ed.).

 

In Libros Posteriorum Analitycorum Aristotelis Expositio, ed. R. Spiazzi, Torino, Marietti, 1964 (2ª ed.).

 

Quaestiones Disputatae. (editio VII Taurinensis), Taurini-Romae, Marietti, 1942.

 

De Anima, ed. M. Calcarreta y T.S. Centi, Torino, Marietti, 1965 (10ª ed.).

 

De Potentia, ed. P.M. Pession, Torino, Marietti, 1965 (10ª ed.).

 

De Veritate, ed. R. Spiazzi. Torino, Marietti, 1964 (10ª ed.).

 

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Suma contra los gentiles, edic. bilingüe, 2 vols., Madrid, B.A.C., 1967-1968; Buenos Aires, Club de Lectores, 1951, 4 vols.

 

Opúsculos filosóficos genuinos, trad. A. Tomás y Ballús, Buenos Aires, Ediciones Poblet, 1947.

 

Exposición a los libros sobre la Generación y la Corrupción, Pamplona,Cuadernos de Anuario Filosófico, 1996.

 

Comentario al "libro del alma" de Aristóteles, Buenos Aires, Fundación Arché, 1979.

 

Comentario a la Ética a Nicómaco, Buenos Aires, CIAFIC, 1983.

 

Comentarios a la Política de Aristóteles, Pamplona, Cuadernos de Anuario Filosófico, 1996.

 

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Ediciones:

 

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Correspondance, ed. Ch. Adam y G. Milhaud, Paris, Alcan; reed. Paris, PUF, 1963.

 

Correspondance avec Arnauld et Morus, ed. bilingúe G. Lewis, Paris, Vrin, 1953.

 

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Traducciones en castellano:

 

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Los principios de la filosofía, J. Izquierdo y F. Alcayde, Madrid, Reus, 1925.

 

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Discurso del método: para que uno conduzca bien su razón y para buscar la verdad en las ciencias, Buenos Aires, Losada, 1959.

 

Discurso del método, Buenos Aires, Losada, 1971 (7ª ed.).

 

Discurso del método, Trad. de R. Frondizi, Madrid, Alianza Editorial, 1985 (7ª reimp.).

 

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Discurso del método. Meditaciones metafísicas. Reglas para la dirección del espíritu.

 

Principios de la Filosofía, México, Porrúa, 1974 (3ª ed.).

 

Discurso del método. Meditaciones metafísicas, Trad. de M. García Morente, Madrid, Espasa-Calpe, 1997 (32ª ed.).

 

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Tratado del hombre, ed. G. Quintás, Madrid, Editora Nacional, 1980.

 

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La Filosofía en la edad contemporánea: racionalismo crítico.

La Filosofía en la edad contemporánea: racionalismo crítico.

 

 

 

 

 

Karl Popper.

 

 

1. Vida y obras.

 

Karl Raimund Popper (1902-1994), filósofo de la ciencia británico, de origen austriaco, famoso por su teoría del método científico y por su crítica del determinismo histórico.

Nació en Viena y se doctoró en filosofía por la universidad de su ciudad natal en 1928. Aunque no fue miembro de la llamada Escuela de Viena (véase Positivismo), simpatizó con su actitud científica criticando algunos de sus postulados.

 

La contribución más significativa de Popper a la filosofía de la ciencia fue su caracterización del método científico. En su Lógica de la investigación científica (1934), criticó la idea prevaleciente de que la ciencia es, en esencia, inductiva. Propuso un criterio de comprobación que denominó falsabilidad, para determinar la validez científica, y subrayó el carácter hipotético-deductivo de la ciencia. Las teorías científicas son hipótesis a partir de las cuales se pueden deducir enunciados comprobables mediante la observación; si las observaciones experimentales adecuadas revelan como falsos esos enunciados, la hipótesis es refutada. Si una hipótesis supera el esfuerzo de demostrar su falsedad, puede ser aceptada, al menos con carácter provisional. Ninguna teoría científica, sin embargo, puede ser establecida de una forma concluyente.

 

En La sociedad abierta y sus enemigos (1945), Popper defendió la democracia y mostró reparos a las implicaciones autoritarias de las teorías políticas de Platón y Karl Marx. Criticó la idea de que las leyes descubridoras del desarrollo de la historia hacen inevitable su curso futuro y, por tanto, predecible


 


 

2. Racionalismo Crítico.

 

En la investigación científica se utiliza el método de ensayo y de eliminación del error y poner a prueba las hipótesis. Todo ensayo, aun con intuición tiene la naturaleza de una conjetura o de una hipótesis; en el nivel científico, los descubrimientos son revolucionarios, creadores y deben ser objetos abiertos a investigación en consecuencia a la ciencia, el progreso o el descubrimiento científico dependen de la instrucción y la selección de un elemento conservador o histórico y del uso revolucionario del ensayo y la eliminación del error mediante la critica buscando refutar las teorías. La objetividad descansa en la crítica, en la discusión critica y en el examen critico de los experimentos.  

 

Los principales obstáculos en el progreso de la ciencia son de naturaleza social y se dividen en los económicos y los ideológicos, pero el mayor peligro en teoría científica es que se pueda convertir en una moda intelectual. 

 

Para Popper el observacionismo de Bacon, de referirse a la naturaleza como el comienzo y fin de las cosas, del método de deducción como la observación pura, libre de malas teorías y del error (Popper,1997, p. 89), la idea de depurar la mente de prejuicios es una idea ingenua y equivocada, de una mente pura pero vacía, para el racionalismo critico el conocimiento científico consiste en aprender de nuestros errores y examinarlos.

 

La ciencia se podría decir comienza con teorías, prejuicios, supersticiones y mitos o más bien, comienza cuando el mito es objeto de desafío.

 

Su tesis sostiene que no se empieza por observaciones sino, siempre a partir de problemas o a partir de una teoría que ha pasado por serias dificultades, es decir, una teoría que ha creado y decepcionado determinadas expectativas.

 

Ya que se habla de la ciencia, la responsabilidad moral del científico entra a formar parte fundamental, se refiere de una forma indirecta al problema de la guerra mundial y biológica. En la ciencia aplicada la responsabilidad moral es un viejo problema y esta moral que se debe tener, la podemos asociar al juramento Hipocrático , este juramento comprometía a el aprendiz a continuar con las tradiciones de su arte y ayudar a quienes sufrían, como también a obedecer las reglas. Era un código de comportamiento.

 

De acuerdo a la moral se propone un intercambio del orden de este juramento y se exponen tres partes. Para iniciar se da la responsabilidad moral que se debe llevar adelante con el desarrollo del conocimiento, aunque se puedan cometer errores, el objetivo es prolongar el desarrollo del conocimiento. En segundo lugar está el estudiante quien debe total respeto a todos sus maestros que han apoyado la búsqueda de la verdad y han compartido todos sus conocimientos y para finalizar tenemos la lealtad por encima de todo lo más importante con la humanidad, el estudiante debe tener en cuenta todos los resultados que puedan dar sus investigaciones y utilizarlos para bien (Popper,1997, p.124,125).

 

Así pues la moral debe ser tomada de manera seria y aplicada como debe ser. Aquí la política pública pasa a ser parte de la moral, ésta debería encontrar vías y medios de evitar el sufrimiento, esto contrastando con el utilitarismo que considera la utilidad como principio de la moral, ya que se supone que los utilitaristas maximizan la felicidad pero lo que realmente hacen es minimizar la miseria.

 

El mayor problema de la política pública es evitar la guerra que a fin de cuentas es una degradación de moral que también va ligada a la violencia que se nos ha inducido de diferentes formas, podemos decir que ésta se debe también a los delirios de grandeza de muchos y también al darse la guerra, los científicos intervienen en este punto o más bien se ven involucrados ya que cuando su país esta amenazado, se presenta una situación que involucra a la moral. Entonces, las obligaciones morales del científico social es que si descubre instrumentos de poder, especialmente instrumentos que puedan poner en peligro la libertad debe advertir a la gente y buscar una solución efectiva al problema que se pueda presentar. 

 

Con respecto a la historia los teístas se involucran ya que creen en un Díos personal, pero luego la revolución naturalista cambió el nombre de Dios por Historia de acuerdo a Hegel y Marx, al final Karl Popper lo llama Historicismo. A pesar de ello hace duras críticas al historicismo como lo plantea David Miller sobre sus escritos de Popper .

Para regresar al campo de la historia debemos tener en cuenta el desarrollo del conocimiento el cual tiene un gran espacio en la historia, el conocimiento va ligado a la evolución de la vida.

 

En la trama de la historia el hombre es un elemento importante ya que crea artefactos o productos que intervienen en nuestro desarrollo y actividad humana, un producto del hombre es el conocimiento humano el cual es dado cada día y se toma por nuevas generaciones produciendo diferentes teorías, de igual forma además de productores, somos consumidores de teorías. 

 

Esto se presenta para poder producir nuevas teorías y continuar el avance de otros, ya que el desarrollo del conocimiento podría ser el corazón de la historia junto con la historia de la ciencia, sin olvidar que la ciencia va ligada a la religión que es compartida por muchas personas. Como se ha venido tratando del tema de la ciencia se puede decir que existe una mala interpretación de ella (Popper,1997, p.154) ya que se dice que la ciencia recolecta datos, hechos y mediciones, luego las generaliza y crea una teoría.

 

Pero un científico lo que hace es encontrar un problema importante el cual ha sido fundamentado en teorías anteriores. Con lo anterior se puede exponer que el desarrollo del conocimiento consiste siempre en corregir el conocimiento anterior, por tal motivo se habla de que no hay un comienzo, simplemente se comienza algo cuando comienza la vida (Popper,1997, p157).

 

Además hay que tener en cuenta que cuando se desarrolla un problema se debe primero comprenderlo, lo cual significa que existe un intento de resolverlo y puede dar como resultado un fracaso; por lo anterior resulta una dificultad particular del no poder resolver tal problema.

 

Para continuar debemos tener en cuenta lo más importante: Discusión crítica la cual es un mecanismo de aprendizaje a partir de los errores, es un intento de encontrar y eliminar un error.

 

Un ejemplo claro de esto es cuando una persona en la vida cotidiana se encuentra con un problema simple el cual y por supuesto desea resolverlo, lo que se debe hacer es fundamentarse en explicar y comprender los acontecimientos en termino de acciones humanas y situaciones sociales.

 

Por tal motivo hay que actuar apropiadamente a una situación; la que se conoce como principio de racionalidad. Aunque sabemos y conocemos que no todas la personas actúan como debería ser. 

 

 

3. Conclusiones.


Se puede decir que, el conocimiento científico no parte de la observación directa del problema sino el problema inicialmente dado por una teoría, lo que esta misma logra explicar, los problemas surgidos son producto de dificultades descubiertas por la refutación en dichas teorías. 

 

Una de las tareas más importantes para los científicos es realizar un buen trabajo en sus campos particulares e interesarse por los demás campos para no ser excluido de la participación en la auto liberación del conocimiento y ayudar a los demás a comprender la jerga de los científicos es una constante competencia entre unos y otros ya que la comunicación no se expresa clara y simplemente, para Karl Popper esta es quizá la responsabilidad mas grande y urgente entre ellos pues esta ligada a la supervivencia de una sociedad abierta y democrática y no podría florecer si se vuelve en una posesión exclusiva de un conjunto cerrado de especialistas.

 

 

4. Resumen.

 

El racionalismo crítico es la base principal de la filosofía de Karl Popper, consiste en hacer una crítica a las teorías establecidas por la ciencia y se opone expresamente al positivismo lógico. Igualmente muestra la oposición de Popper al empirismo basado en el de la naturaleza y la experiencia de los sentidos. También la formación del conocimiento pasa a ser parte fundamental como un proceso evolutivo que parte de problemas y tiene intentos de solución y exclusión de intentos fallidos.